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Es como la gente que lleva años y años esperando que pase un cometa, ver una estrella o que suceda un eclipse. Esa ilusión de un niño de 3 años con su primer juguete, esa sonrisa que aparece en la cara, esa sensación en el estómago, en la garganta y en todo el cuerpo que te hace sentir vivo. Esas ganas locas de gritarle a todo el mundo alguna frase como: "¿Pero lo estás viendo?!?!?!" acompañada de esos escalofríos por el cuerpo, y esa sensación de completa felicidad y alegría. Estás eufórico, tienes ganas de explotar de todo lo que tienes dentro, de saltar, de dar vueltas, de tirarte al suelo y quemar las cuerdas vocales, de agarrar a alguien por los brazos y no dejar de moverle mientras dices algo como "Joder joder joder" donde cada letra va hasta el culo de entusiasmo, de alegría, de éxtasis, de locura. Y te dan arrebatos en lo que parece que la energía no te deja respirar y necesitas soltarla; te sientes la persona más feliz del planeta. Y de repente cuando todo se va... te quedas con cara de gilipollas feliz y sonrisa permanente; te sientas... y te sientes alguien afortunado, con suerte.
A algunos les hará falta ver un cometa, ganar un premio, que les toque la lotería o meterse mierda en el cuerpo. Yo soy mucho más simple, a mí sólo me hace falta ver a una persona.
Mmmm, no creo que seas más simple por eso... sino justamente más exigente... Ver una persona entre los 6.000 millones de personas que somos... es más que una lotería :P
ResponderEliminarQue el vacío no desaparezca nunca, por favor. Es la única hoguera que impide a los optimistas salir del bosque.
ResponderEliminarMe pego un tiro antes de tragarme un anti-nihilismo 2.0