viernes, 5 de marzo de 2010

No me sale bien la cuenta de la vida

Es como la gente que lleva años y años esperando que pase un cometa, ver una estrella o que suceda un eclipse. Esa ilusión de un niño de 3 años con su primer juguete, esa sonrisa que aparece en la cara, esa sensación en el estómago, en la garganta y en todo el cuerpo que te hace sentir vivo. Esas ganas locas de gritarle a todo el mundo alguna frase como: "¿Pero lo estás viendo?!?!?!" acompañada de esos escalofríos por el cuerpo, y esa sensación de completa felicidad y alegría. Estás eufórico, tienes ganas de explotar de todo lo que tienes dentro, de saltar, de dar vueltas, de tirarte al suelo y quemar las cuerdas vocales, de agarrar a alguien por los brazos y no dejar de moverle mientras dices algo como "Joder joder joder" donde cada letra va hasta el culo de entusiasmo, de alegría, de éxtasis, de locura. Y te dan arrebatos en lo que parece que la energía no te deja respirar y necesitas soltarla; te sientes la persona más feliz del planeta. Y de repente cuando todo se va... te quedas con cara de gilipollas feliz y sonrisa permanente; te sientas... y te sientes alguien afortunado, con suerte.

A algunos les hará falta ver un cometa, ganar un premio, que les toque la lotería o meterse mierda en el cuerpo. Yo soy mucho más simple, a mí sólo me hace falta ver a una persona.

2 comentarios:

  1. Mmmm, no creo que seas más simple por eso... sino justamente más exigente... Ver una persona entre los 6.000 millones de personas que somos... es más que una lotería :P

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  2. Que el vacío no desaparezca nunca, por favor. Es la única hoguera que impide a los optimistas salir del bosque.

    Me pego un tiro antes de tragarme un anti-nihilismo 2.0

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Cuéntame cómo va cayendo el sol, si el frío congela tus huesos o si eres más feliz que nunca...